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Francisca Arbizu Echavarri - Dirección General de Educación Técnico-Profesional
jueves 19 de octubre 2017

DGETP

Francisca Arbizu Echavarri

Entrevista a la Sra.  FRANCISCA Mª ARBIZU ECHÁVARRI, experta en reforma curricular, quien visitó la República Dominicana para ofrecer su apoyo en la reforma curricular de la DGETP, como un aporte del Convenio de la Sociedad Salesiana y Jóvenes y Desarrollo, financiado por la AECID.


Francisca Arbizu

Francisca Arbizu Echavarri: Investigadora española, profesora de Formación Profesional desde 1980, y experta internacional del proceso de referencia del Marco Nacional de Cualificaciones, de Inglaterra e Irlanda del Norte, así como de Portugal, con el Marco Europeo de Cualificaciones. Además es asesora para el Sistema Nacional de Cualificaciones de Cabo Verde, y está participando en la mejora de la educación técnica y la formación profesional en República Dominicana. Trabajó anteriormente (1999-2008) como Directora del Instituto Nacional de Cualificaciones (INCUAL) de España, y fue responsable del Catálogo Nacional de Cualificaciones Profesionales y el Catálogo adecuado de la FP por módulos, y del observatorio profesional. Tiene amplia experiencia en el diseño de formación basada en competencias y en desarrollo curricular. Ha sido representante española en distintas Comisiones y Programas de la Comisión Europea. Autora de numerosas publicaciones. Es Licenciada en Química por la Universidad Autónoma de Madrid, y también tiene una Licenciatura en Farmacia y un Certificado de Suficiencia Investigadora en Ciencias sociales y de la salud en la Universidad Complutense de Madrid.

Hablenos un poco de alguna anécdota familiar que le haya marcado para ser lo que es hoy, podría usted hacer eso?

Lo que soy se lo debo principalmente a mi padre, un hombre que eligió donde vivir, en Madrid solo para que sus hijos, 7, pudieran tener una educación y, por tanto, un futuro digno. Él nos enseñó a labrarnos un porvenir, de forma recta y honesta en el proceder, pero eligiendo nosotros el camino a seguir.

¿De qué manera se inicia usted en el mundo de la competitividad y la innovación educativa basada en competencias?

Parafraseando a Monod[1] podría decir que por el azar y la necesidad. Por azar, o casi, comencé mi andadura como profesora de Formación Profesional (FP) en 1980, y descubrí una realidad que me pareció francamente mejorable. Afortunadamente se me dio en 1990 la oportunidad de contribuir a su mejora en 1990, en el Proyecto de renovación de los contenidos de FP, en el Ministerio de Educación de España, para diseñar los primeros títulos de FP de la familia profesional Química, como desarrollo de la Ley Orgánica 1/1990 de Ordenación General del Sistema Educativo. Tuve que aprender de competencias profesionales sumergiéndome en las empresas del sector y trabajando con organizaciones empresariales, sindicales, institutos tecnológicos, administraciones, etc. Y tuve también que aprender sobre competencias, sus modos de identificación y de definición, así como el diseño de la formación basada en competencias. Todo un mundo nuevo que se completó con una investigación sobre el modelo de desarrollo curricular de la formación profesional del sistema educativo, que posteriormente publiqué.

¿Todos, al parecer, hablamos de competencias, sabe la gente lo que eso significa, puede usted darnos algunas pinceladas al respecto, cómo aterrizar en este sentido?

Sobre competencias hay mucho escrito, tanto sobre su concepto como sus tipologías, componentes y aplicaciones. De hecho hoy las competencias son el eje de la organización de la educación y la formación para que ésta se ajuste a las necesidades de los individuos tanto en el plano familiar como en el social o en el productivo cuando se insertan en un trabajo.

Ello se debe a que la globalización y la modernización están creando un mundo cada vez más diverso e interconectado. Para comprender y funcionar bien en este mundo, los individuos necesitan, por ejemplo, dominar las tecnologías cambiantes y comprender enormes cantidades de información disponible. También enfrentan desafíos colectivos como sociedades, –tales como el balance entre el crecimiento económico y la sostenibilidad ambiental, y la prosperidad con la equidad social. En estos contextos, las competencias que los individuos necesitan satisfacer para alcanzar sus metas se han ido haciendo más complejas, requiriendo de un mayor dominio de ciertas destrezas definidas estrechamente.

Competencias básicas son las necesarias para vivir en la sociedad contemporánea, p.e. saber escuchar, hablar, leer, escribir y hacer cálculos aritméticos. Combinadas con las nuevas competencias básicas, p.e. digital, social o empresarial, generan las llamadas competencias clave[2]. Éstas tuvieron su origen en el estudio de la OCDE[3] sobre las competencias clave, en la que nos indican que

En la Educación Técnico-Profesional (ETP), y en general en la formación profesional, interesa la competencia necesaria para el desarrollo de las diversas profesiones. Así en España la Competencia Profesional se entiende como el “Conjunto de conocimientos y capacidades que permiten el ejercicio de la actividad profesional conforme a las exigencias de la producción y el empleo[4]. (Art. 7).

Actualmente y debido a lo polisémico del término competencia (sobre todo en su acepción en inglés, competence, competency, skills, etc) se está utilizando el concepto de resultados de aprendizaje / logros de aprendizaje como el conjunto de conocimientos, destrezas y/o competencias que una persona ha obtenido y/o es capaz de demostrar al término de un determinado proceso formativo formal, no formal o informal.

¿Cuál es, a su juicio, el modelo por competencias a seguir en las instituciones educativas y el mundo laboral?

El modelo de competencias que debe seguir las instituciones educativas es el que dé respuesta a las necesidades del mundo laboral. Por tanto es necesario identificar de forma clara esas necesidades sociales y productivas para la mejora de la competitividad y la economía del país, y definir las competencias básicas y profesionales que deben poseer los individuos. Las competencias básicas deben incorporarse en todo el sistema de educación y formación, pero esencialmente en la educación básica. Las competencias profesionales organizadas en perfiles profesionales deben ser la base para el diseño de los programas de formación ya sea de la Educación técnica-profesional, o en la educación universitaria, que también sirve para dotar de los profesionales cualificados en ese nivel.

Como indica Mertens[5] podemos distinguir entre los modelos analíticos de un sistema de competencia laboral/profesional y los modelos institucionales sobre quien impulsa la competencia profesional. En cuanto al primero aboco sobre un modelo de análisis funcional de los objetivos de las organizaciones productivas y sociales, pues define más las competencias que necesitan los individuos para el buen desarrollo de la organización. En cuanto al tipo de Modelo institucionales y el rol de los actores sociales creo que debe ser un Modelo impulsado por el gobierno, enfocado hacia el fomento del capital humano y con fuerte participación de los actores sociales, empresarios y sindicatos.

¿Considera usted que con el establecimiento de un marco de cualificaciones y competencias en el Sistema Educativo Dominicano podemos lograr importantes avances para el área productiva del país y el desarrollo sostenible? Explíquenos.

Un marco de cualificaciones, de acuerdo a la OCDE[6]; es un instrumento que permite desarrollar y clasificar cualificaciones conforme a una serie de criterios sobre niveles de aprendizaje alcanzados. Esta serie de criterios puede hallarse implícita en los descriptores de cualificaciones o definirse explícitamente mediante un conjunto de descriptores de nivel. Los marcos de cualificaciones pueden abarcar todos los niveles y vías formativas o limitarse a un sector particular, por ejemplo la educación inicial, la educación de adultos o quizás un sector profesional. Algunos marcos pueden tener más elementos de diseño y una estructura más rígida que otros; algunos reposan sobre una base legal mientras otros reflejan simplemente el consenso alcanzado entre los agentes sociales. Pero todos los marcos de cualificaciones, no obstante, suponen una base para mejorar la calidad, la accesibilidad, la interrelación y el reconocimiento público o laboral de cualificaciones, sea dentro de un país o a escala internacional.

En el Seminario “Marcos Nacionales de Cualificaciones: Una visión de futuro”, habido en Santo Domingo, el 8 y 9 de noviembre de 2010, auspiciado conjuntamente por el MINERD, MESCYT, INFOTEP y OIT-Cinterfor, se visibilizó la necesidad de propiciar mecanismos de acercamiento que permitan articular la ETP con las acciones de INFOTEP en una perspectiva de aprendizaje a lo largo de la vida, que también posibilite la evaluación y el reconocimiento de las competencias adquiridas mediante la experiencia laboral o de vida.

En ese sentido es necesario acordar los niveles de cualificación y definirlos mediante descriptores, así como elaborar los perfiles profesionales basados en competencias que den respuesta a las necesidades actuales, y previsiblemente futuras, de República Dominicana. En ese proceso de definición debería organizarse la educación y formación técnica profesional en áreas o familias profesionales comunes, y atender a ámbitos como el personal, social o comunitario que, siendo un núcleo de dificultades en la sociedad dominicana, no está obteniendo la respuesta necesaria desde las instituciones educativas y formativas. Quiero decir que los nuevos retos a los que se enfrenta el país, en un mundo globalizado y en permanente cambio, requiere de profesionales para la gestión de los hermosos espacios naturales que tiene, para la integración social de las personas con discapacidad o con problemas sociales, para el cuidado de los niños de 0 a 6 años, o de las personas mayores. En fin, superar el concepto de que la educación y formación profesional es fundamentalmente para formar electricistas o mecánicos, pues a nuevas necesidades hay que dar innovadoras respuestas educativas y formativas.

La creación del Marco, que debiera estar en sintonía con otros países de la Región, permitirá la capitalización de los aprendizajes, la mejora de acceso a la educación y la formación así como el reconocimiento social y laboral de las cualificaciones adquiridas por la ETP o INFOTEP.

¿Es la gestión por competencias suficiente para la transformación en el ámbito educativo, no se agregan otros elementos?

La gestión por competencias es condición necesaria, pero no suficiente. Debe ser acompañada de mecanismos de mejora de la calidad como la formación de profesores y directivos de centros, la dotación de equipamientos e instalaciones, y la inclusión en los programas de formación de un módulo de formación práctica en centros de trabajo, de naturaleza curricular y evaluable, que permita completar la competencia profesional característica del título de Bachiller Técnico.

En la Educación general, básica, que debe ser enfocada hacia las competencias clave como ya he indicado, también debe estar acompañada de una renovación profunda. Pasar de una educación basada en contenidos hacia una educación basada en competencias implica el fomento de la actuación autónoma por los estudiantes, el uso diestro de herramientas (del lenguaje materno o extranjero, del cálculo, de la informática) así como el interactuar en grupos heterogéneos. Una competencia es más que conocimientos y destrezas. Involucra la habilidad de enfrentar demandas complejas, apoyándose en y movilizando recursos psicosociales (incluyendo destrezas y actitudes) en un contexto en particular. Por ejemplo, la habilidad de comunicarse efectivamente es una competencia que se puede apoyar en el conocimiento de un individuo del lenguaje, destrezas prácticas en tecnología e información y actitudes con las personas que se comunica.

¿Cuáles son las dificultades o presiones que más se presentan desde diferentes instancias a la hora de establecer un marco de cualificaciones y competencias en los países como el nuestro, subdesarrollado?

Buena parte de las dificultades o presiones se relacionan con la resistencia al cambio de los actores involucrados, administraciones, centros educativos, profesores, etc. Es reconocer que las instituciones de educación y formación no deben seguir mirándose a sí mismas, o ancladas en sus conocimientos o en los contenidos formativos, sino que deben mirar al exterior a la nueva realidad, y eso conlleva una profunda transformación. Pero está bien estudiado que establecer un marco de cualificaciones y competencias favorece a todos, en primer lugar a los alumnos porque cuando egresen de su educación y formación poseerán las cualificaciones demandadas por la sociedad, especialmente por las empresas, o en general por las organizaciones productivas. Su capital de competencias podrán hacerlo valer para su desarrollo profesional y personal. Así mismo se encontrarán que su titulación es más transparente, más fácilmente conocida y reconocida por otros ya sea organizaciones formativas, para acceder a otros estudios, como en el mercado de trabajo nacional o internacional. Este último aspecto es importante para un país como República Dominicana en que hay flujos migratorios, ya que el establecimiento de un Marco ayuda a los individuos a que su cualificación sea reconocida en otros países y eso afecta a su calidad de vida. Como dato indicar que en la Unión Europea los diferentes países están desarrollando Marcos Nacionales de cualificaciones y referenciándolos al Marco Europeo de Cualificaciones[7].

En varios países de América Latina donde se trabaja con este modelo se conocen ya resultados nos podría señalar algunos en específicos?

En efecto varios países como Chile, México o Colombia están avanzando, Cinterfor-OIT están ofreciendo una buena recopilación de los avances en la materia y de las Herramientas básicas para el diseño e implementación de Marcos de cualificaciones[8], el estudio es fruto del proyecto EuroSocial junto con la OIT. Yo misma participé en un encuentro en París con directivos y responsables de distintos países de Iberoamérica. Cada país está desarrollando el Sistema o marco que más se adecúa a sus necesidades. También existen marcos sectoriales, aunque con escaso eco en el sistema educativo.

Hoy día se vive la llamada era del Emprendedurismo, ¿cómo contribuye al éxito en los negocios este estilo de visualizar las cosas hacia el ámbito empresarial y desde una mirada de la Educación Basada en Competencia?

El estudio sobre Características de las microempresas y sus necesidades de formación en Centroamérica y República Dominicana concluye que los entrevistados señalaron tres características relevantes de lo que para ellos es una empresa exitosa: (a) tiene una buena imagen, (b) tiene buen servicio y productos, y (c) calidad del personal y buena administración. Reconocen que ellos como microempresarios tienen el conocimiento técnico para el desarrollo de su actividad, pero carecen de los conocimientos de gestión, aspecto que observan como crítico para su desarrollo. No obstante, este reconocimiento parece ser más evidente entre los empresarios con mayor nivel educativo formal. El tema de la capacitación arrojó una serie de datos de gran interés para quienes se dedican al diseño, ejecución y/o monitoreo de acciones de fomento productivo/empresarial. Se señala la importancia de la capacitación pero la asignación de tiempo y recursos a esas actividades es particularmente baja. Esto puede mostrar un reconocimiento solo teórico, o bien una crítica asignación de tiempo y/o recursos que, a pesar de la importancia señalada de la capacitación, impide asignarlos a estas acciones. Por ello aunque se considera necesaria la formación de los empleados para mejorar el desarrollo de la empresa, también se argumenta que los altos costos de capacitación (básicamente asumidos por ellos mismos) y el temor de que el trabajador, una vez que ha sido capacitado, se vaya de la empresa a instalar su propio negocio. Lo anterior parece responder a una visión parcial del empresario respecto del trabajador y ajena a la autocrítica asociada a por qué existe una alta rotación de empleados.

El emprendedurismo es uno de los motores principales de la innovación, la competitividad y el crecimiento. Las empresas más pequeñas y el colectivo empresarial desempeñan hoy en día un papel fundamental en la economía de muchos países, debido a su intensa presencia en sectores clave como los servicios y las actividades basadas en el conocimiento. Se ha observado una correlación positiva y sólida entre el fomento del emprendedurismo y los resultados económicos en términos de crecimiento, supervivencia de empresas, innovación, creación de empleo, cambio tecnológico, incremento de la productividad y exportaciones. Pero este emprendedurismo aporta mucho más que eso a la sociedad, puesto que representa un vehículo de desarrollo personal y, cuando se ofrece a todos la oportunidad de crear una empresa propia, independientemente del entorno o ubicación, puede favorecer la cohesión social.

Por sentido de la iniciativa y espíritu de empresa se entiende, como competencia básica en la Unión europea, la habilidad de la persona para transformar las ideas en actos. Está relacionado con la creatividad, la innovación y la asunción de riesgos, así como con la habilidad para planificar y gestionar proyectos con el fin de alcanzar objetivos. En esta competencia se apoyan todas las personas, no sólo en la vida cotidiana, en casa y en la sociedad, sino también en el lugar de trabajo, al ser conscientes del contexto en el que se desarrolla su trabajo y ser capaces de aprovechar las oportunidades, y es el cimiento de otras capacidades y conocimientos más específicos que precisan las personas que establecen o contribuyen a una actividad social o comercial. Ello debe incluir una concienciación sobre los valores éticos y promover la buena gobernanza.

Desde una mirada de la educación basada en competencias el emprendedurismo debe ser potenciado en los jóvenes y en la escuela porque impulsando las actitudes y capacidades emprendedoras se beneficia a la sociedad, incluso más allá de la aplicación de éstas a nuevas iniciativas empresariales. En un sentido amplio, el emprendedurismo se debería considerar como una actitud general que puede resultar útil en todas las actividades laborales y en la vida cotidiana.

Cualquiera puede necesitar, y de hecho va a necesitar en algún momento de su vida, convertirse en empresario/a o adoptar un comportamiento empresarial. Por lo tanto, entre los objetivos de la educación tiene que estar siempre presente el fomento de las cualidades personales que constituyen la base del espíritu emprendedor, a saber: la creatividad, la iniciativa, la responsabilidad, la capacidad de afrontar riesgos y la independencia o autonomía en el trabajo. Este tipo de actitudes ya se pueden impulsar en la enseñanza primaria, y tienen que cultivarse dentro de un aprendizaje activo, más allá de la mera absorción de conocimientos.

La educación supone una apuesta a largo plazo: el alumnado de educación básica compondrá mañana la ciudadanía activa, y muchas de estas personas asumirán un proyecto empresarial. El emprendedurismo se debería introducir en los sistemas educativos desde el principio como un nuevo enfoque de la enseñanza y como competencia básica. De hecho, en algunos niveles educativos se puede considerar un aspecto transversal y horizontal y una metodología de enseñanza, además de establecerse eventualmente como una asignatura concreta.

Para avanzar, al menos a medio plazo, en el empleo, el crecimiento, la competitividad y la innovación, resulta indispensable fomentar el espíritu emprendedor entre los jóvenes e incluso los niños. La educación puede contribuir a la creación de una cultura más empresarial. El emprendedurismo puede constituirse además en un instrumento fundamental para favorecer la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres

¿Cuáles son las posibilidades que ve usted en que República Dominicana se establezca un Sistema Nacional de Cualificaciones y Competencias con miras a su inserción en un mundo económico cada vez más global?

Creo que en República Dominicana se da una circunstancia necesaria para establecer un Sistema Nacional de Cualificaciones pues hay voluntad de entendimiento entre las partes implicadas. El concepto de un Sistema es el de todos los dispositivos de un país que dan lugar al reconocimiento de una formación o un aprendizaje. Incluye medios para diseñar y operar políticas nacionales o regionales de cualificaciones, disposiciones institucionales, procesos de garantía de la calidad, procesos de evaluación y titulación, reconocimiento de destrezas y otros mecanismos que vinculan el ámbito educativo/formativo con el mercado de trabajo y la sociedad civil. Un elemento de un sistema de cualificaciones puede ser un marco nacional de cualificaciones.

Mi acercamiento a la realidad de República Dominicana me ha hecho percibir la sintonía entre el MINERD, INFOTEP y el MESCYT, así como la preocupación común para conseguir la mejora del capital humano dominicano y la necesidad de la coordinación y reconocimiento entre ellos.

Conviene también recordar que las Metas 2021 de la OEI impulsa los Sistemas Nacionales de Cualificaciones vinculados a la Educación Técnica Profesional.

¿Es más efectiva la promoción del aprendizaje a través de un Sistema Nacional de Cualificaciones, cómo medirlo?

La efectividad es la capacidad de lograr un efecto deseado, esperado o anhelado. En cambio, eficiencia es la capacidad de lograr el efecto en cuestión con el mínimo de recursos posibles viable. En ese sentido yo diría que es más eficaz la promoción del aprendizaje a través de un Sistema nacional de Cualificaciones. De este modo aseguramos que la formación recibida se ajusta al mercado de trabajo y la inserción laboral es más fácil y segura para los alumnos que siguen la ETP u otros programas formativos. Además se pueden interrelacionar los programas de formación entre sí, pudiendo hacer una transferencia de créditos o una convalidación parcial entre ellos. Por otra parte se podrían usar recursos comunes como centros de formación y profesores cualificados, como ya ocurre en algunas instituciones como ITESA, todo ello hace más eficaz los recursos invertidos en la educación y la formación.

La financiación educativa es un tema en discusión en nuestro país, cree usted que con fondos suficientes podemos alcanzar en República Dominicana el sueño de un Sistema Nacional de Cualificaciones?

El planteamiento es si consideramos la educación y la formación como un gasto o como una inversión. Al respecto la famosa frase de “Si crees que la formación es cara… prueba la ignorancia[9].  Puedo daros todo el dinero que queráis, pero esto no es la riqueza” decía Charles Chaplin a su hijo Michael. A continuación añadió “La mayor riqueza es una buena educación”.

En principio hay dos grandes sistemas públicos, por un lado el de la Institución de Formación Profesional INFOTEP), con su régimen tripartito y su mecanismo de financiamiento por la vía de la contribución parafiscal; y, por otro el de la Educación Técnica Profesional integrada en el sistema educativo formal. Pero con el crecimiento de la importancia de la formación otros actores entran en la financiación: Las empresas, en la formación interna, mediante contratación externa o en mecanismos de outsourcing; Los oferentes privados de servicios de formación; y las personas que compran servicios en el mercado privado. Además la cooperación al desarrollo provee de distintos donantes que, si se aplican los principios de la Declaración de París, y se hace una buena coordinación de los fondos, ya sea como ayuda presupuestaria o en otra modalidad, se podría conseguir la sinergia suficiente para lograr la financiación de un Sistema Nacional de cualificaciones que ordene un sistema integral de educación y formación profesional, cualificaciones y acreditación, que responda con eficacia y transparencia a las demandas sociales y económicas a través de las diversas modalidades formativas.

La Licenciada Francisca Arbizu Echavarri es Licenciada en Ciencias Químicas por la Universidad Autónoma de Madrid (1977) y Licenciada en Farmacia por la Universidad Complutense de Madrid (1985), también tiene un Certificado de Suficiencia Investigadora por la Universidad Complutense de Madrid (1990).  Asísmismo ha desempeñado las funciones de:

Investigadora y Experta internacional en cualificaciones (2009-2011), para el proceso de referencia del Marco de cualificaciones de Inglaterra y Norte de Irlanda y de Portugal al Marco Europeo de Cualificaciones. Asesora en la creación del Sistema Nacional de Cualificaciones de Cabo Verde. Asistencia técnica en la mejora de la Educación Técnica Profesional del Ministerio de Educación de la República Dominicana (2009-2011).

Directora del Instituto Nacional de las Cualificaciones (1999-2008), adscrito sucesivamente a los Ministerios de Trabajo y de Educación, y con dependencia funcional del Consejo General de Formación Profesional, con objetivos vinculados al Sistema Nacional de Cualificaciones y Formación Profesional: responsable de la definición, elaboración y mantenimiento del Catálogo Nacional de Cualificaciones Profesionales y del Catálogo Modular de Formación Profesional asociado, así como del procedimiento para el reconocimiento, evaluación y acreditación de competencias profesionales.

Jefa del Servicio de Ordenación Académica de Formación Profesional (1995-1999) en Ministerio de Educación y Cultura, responsable de la formulación de normas sobre convalidaciones, profesorado, acceso a la formación, y otros

Miembro de la Unidad Interministerial para las Cualificaciones Profesionales (1994-1995), para impulsar la creación del Sistema Nacional de Cualificaciones Profesionales.

Experta en diseño de la Formación Profesional basada en competencias (1990-1994), fue responsable de la definición de 11 Títulos de la Familia Profesional Química y del Título de Técnico Superior en Prevención de Riesgos Profesionales.

Catedrática de Enseñanza Secundaria (desde 1992). Profesora de Formación Profesional (1980-1990) ocupando los cargos de Subdirectora, Jefe de Estudios y Secretaria. Profesora de Bachillerato (1978-1980)

Otras competencias y reconocimientos:

 Encomienda de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio. Orden de 5 de diciembre de 2007 de la Ministra de Educación y Ciencia.

Autora de: libro “La formación profesional específica. Claves para su desarrollo curricular” (Ed. Santillana,1998); del modelo de desarrollo curricular de Formación Profesional (Ministerio de Educación y Cultura, 1993-1996); diversas publicaciones y artículos en revistas especializadas en temas de formación profesional

Miembro del Consejo asesor de la Revista Formación XXI (UGT-IFES) y de la Revista de Formación y Empleo Herramientas (fundación CIREM, Barcelona).

Representante de la administración educativa, y laboral española (1995-2008): en instituciones y actividades de la DG de educación y Cultura de la Comisión Europea (Consejo de Dirección de la Fundación Europea para la Formación; Reunión de Directores Generales de Formación Profesional; Comité Consultivo de Formación Profesional, Comité del Programa Comunitario Leonardo da Vinci). En proyectos OCDE (Sistemas de cualificaciones, reconocimiento de aprendizajes no formales e informales); en proyectos de innovación y cooperación (para el marco Europeo de cualificaciones, entre institutos europeos, etc.).

Ponente en numerosos cursos, jornadas, congresos y seminarios de ámbito internacional, europeo y formación, tanto del profesorado de formación profesional reglada como de formación continua. 

Comunicación en francés (avanzado), inglés (intermedio), y portugués (básico)



[1] El azar y la necesidad, ensayo sobre la filosofía natural de la biología moderna. Jacques L. Monod, Francia.1970

[2] http://www.cedefop.europa.eu/EN/publications/13125.aspx y CE (2006) Recomendación 2006/962/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 18 de diciembre de 2006, sobre las competencias clave para el aprendizaje permanente  

[3] http://www.deseco.admin.ch/bfs/deseco/en/index/03/02.html

[4] Artículo 7 de la Ley 5/2002 de las Cualificaciones y de la Formación Profesional

[7] http://ec.europa.eu/education/pub/pdf/general/eqf/broch_es.pdf

[8] http://www.oitcinterfor.org/public/spanish/region/ampro/cinterfor/publ/mc/index.htm

[9] Derek Bok, ex presidente de la Universidad de Harvard

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